Mientras el país cumple 39 días de bloqueos, el Ejecutivo asegura que las Fuerzas Armadas garantizarán el abastecimiento y la defensa del orden constitucional. La tensión aumentó tras enfrentamientos en San Julián que dejaron policías heridos, decenas de afectados y denuncias de saqueos.
La crisis social en Bolivia continúa escalando y el Gobierno endureció este martes su discurso frente a los bloqueos y los recientes episodios de violencia registrados en distintos puntos del país. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, afirmó que el Estado responderá con “firmeza legal y militar” ante cualquier intento de alterar el orden democrático, al tiempo que ratificó el papel de las Fuerzas Armadas en la protección del orden constitucional y el abastecimiento de productos esenciales.
Bolivia atraviesa actualmente 39 días de bloqueos de carreteras, una situación que afecta el transporte de alimentos, medicamentos, combustible y oxígeno medicinal. De acuerdo con el Ejecutivo, las medidas son impulsadas por sectores radicalizados de la Central Obrera Boliviana (COB) y de la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz “Túpac Katari”, organizaciones que exigen la renuncia del presidente constitucional Rodrigo Paz Pereira.
“Frente a quienes intenten someter al país mediante la violencia, actuaremos con firmeza”, señaló Justiniano durante una intervención pública en la que diferenció la protesta pacífica de las acciones que considera delictivas o sediciosas.
La tensión se incrementó tras los hechos ocurridos en el municipio cruceño de San Julián, donde un operativo policial-militar para despejar rutas derivó en enfrentamientos que dejaron al menos seis policías heridos por arma de fuego, 33 personas lesionadas y reportes de saqueos a viviendas. El Gobierno sostiene que algunos grupos han pasado de las medidas de presión a acciones violentas que buscan generar desestabilización.
En medio de este escenario, Justiniano aseguró que la respuesta estatal será “institucional, democrática y de Estado”, descartando acciones improvisadas. Además, destacó el profesionalismo de las Fuerzas Armadas y su compromiso con el cumplimiento de la Constitución.
La autoridad también vinculó la coyuntura nacional con amenazas asociadas al crimen organizado y al narcotráfico. En esa línea, recordó las recientes declaraciones del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien afirmó que los grupos narcoterroristas que intentan desestabilizar la democracia “tienen los días contados” y reiteró que concluirá su mandato en 2030.
Justiniano destacó además la participación de Bolivia en el denominado “Escudo de las Américas”, una iniciativa multinacional de cooperación en defensa y seguridad regional impulsada por Estados Unidos. Según explicó, este espacio busca coordinar acciones contra amenazas transnacionales como el narcotráfico, el terrorismo y otras formas de violencia organizada.
En días recientes, la coalición regional emitió un pronunciamiento de respaldo al Gobierno boliviano y advirtió sobre cualquier intento de interrumpir el mandato de autoridades elegidas democráticamente.
Pese al endurecimiento del discurso oficial, el ministro sostuvo que el Gobierno mantiene abierta la vía del diálogo. “La prudencia no es ausencia del Estado y la voluntad de diálogo no significa renunciar al deber de proteger a Bolivia”, manifestó.
La jornada también estuvo marcada por actos institucionales en el Colegio Militar del Ejército “Gualberto Villarroel”, donde el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Víctor Hugo Balderrama, entregó a Justiniano la condecoración al mérito militar “Coronel Eduardo Abaroa” en el grado Gran Cruz de la Orden.
Durante el evento se realizó además un minuto de silencio en homenaje al sargento segundo de la Armada, Abraham Gutiérrez Mamani, fallecido en cumplimiento de su deber durante un operativo de lucha contra el contrabando en el departamento de Oruro.

