DIRCOM, martes 2 de junio 2026.- El Gobierno nacional expulsará a ciudadanos argentinos acusados de promover la desestabilización política y ruptura constitucional en el país, que realizaron actos de injerencia interna en reuniones y en el último ampliado de la Central Obrera Boliviana (COB), realizado el pasado sábado 30 de mayo, por lo que se exigirá su salida inmediata.
En los últimos días circularon videos y fotografías en redes sociales, donde se identificó a ciudadanos de nacionalidad argentina inmiscuidos en asuntos internos de la nación, participando de forma directa en ampliados de la COB, entre otro tipo de reuniones donde azuzan a los ciudadanos a exigir la renuncia ilegal del presidente constitucional, Rodrigo Paz Pereira.
“Ustedes han visto que hemos llevado adelante acciones en coordinación con el Ministerio de Gobierno, a través de la Dirección de Migración, que ha permitido identificar a título de qué intención se han presentado o han ingresado a territorio nacional ese tipo de activistas que, incluso, han entrado con visa de turista ejercitando acciones de injerencia en la política nacional, y se han aplicado los mecanismos para solicitar la salida inmediata de este tipo de personas que están viniendo a incitar”, manifestó el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, en declaraciones a la prensa.
“Esta es la prueba más clara de que esto es un proceso de desestabilización de nuestra democracia, que tendría que hacer un extranjero azuzando a nuestra población y queriendo atizar más un escenario de polarización”, agregó el canciller.
Ésta, no es la primera vez que se detecta la presencia extranjera, tal fue el caso de la argentina de izquierda, Mercedes Trimarchi, quien participó en un cabildo en El Alto, donde expresó su respaldo a las movilizaciones y los bloqueos contra el Gobierno del primer mandatario. Por esta razón, salió apresuradamente del país el pasado jueves 28 de mayo rumbo a Santiago de Chile, por emitir “afirmaciones falsas, distorsionadas y carentes de sustento”.
“Ese es un tema que nos tiene que hacer reflexionar: ¿Por qué entes están permitiendo que entren a sus ampliados actores para que se dé una injerencia internacional? ¿Cuál es la intención entonces de darle espacio y cabida a estos actores extranjeros que están viniendo a dañar nuestra democracia? Hablamos tanto de soberanía y les estamos dando palestra para que vengan y dañen precisamente nuestra soberanía y tengan injerencia en nuestra política interior”, remarcó la autoridad responsable de la diplomacia boliviana.
En este sentido, Aramayo sostuvo que, ante estas posturas intransigentes de algunos dirigentes, el Gobierno apela a la solución que radica en la madurez política de los diferentes sectores para construir puentes de entendimiento.
“¿Cómo se puede dialogar con personas que no acceden al diálogo, con grupos que están bastante radicales? El diálogo es el valor supremo de la democracia en cualquier estado y en cualquier sociedad”, acotó.
Finalmente dijo que, si las partes involucradas actúan con honestidad y transparencia, “no existe motivo válido para rechazar el encuentro. Aunque entablar una conversación con grupos radicalizados representa un desafío complejo, el diálogo debe defenderse firmemente como el valor supremo de la democracia en cualquier sociedad”.

