El embajador Roberto Ruiz Piracés destacó que la visita presidencial chilena abrió una nueva etapa de diálogo bilateral, con una agenda centrada en comercio, energía, minería, conectividad y cooperación. El planteamiento fue parte del XIX Encuentro de Historiadores, Cientistas Sociales e Intelectuales Bolivia–Chile, inaugurado en Santa Cruz.
La relación entre Bolivia y Chile atraviesa un momento que podría cambiar el rumbo de su cooperación. La reciente visita oficial del presidente chileno José Antonio Kast abrió una oportunidad para avanzar en acuerdos económicos, energéticos, tecnológicos y logísticos que permitan transformar décadas de diferencias en una agenda de resultados concretos.
Así lo afirmó el embajador de Chile en Bolivia, Roberto Luis Piracés, durante la inauguración del XIX Encuentro de Historiadores, Cientistas Sociales e Intelectuales Bolivia–Chile, realizada este miércoles en la Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz (UTEPSA).
El diplomático calificó el acercamiento presidencial del 16 de octubre como un acontecimiento significativo, luego de 71 años sin una visita de un mandatario chileno de estas características.
“Esta visita logró algo que yo espero que sea histórico, que sea abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales”, sostuvo, al destacar que el encuentro entre ambos gobiernos dejó expectativas y compromisos pendientes, pero también una voluntad política para avanzar.
Piracés remarcó que esta apertura responde a un cambio en el escenario político boliviano que permitió retomar una agenda postergada durante años. “Esto que ocurrió aquí no es porque haya cambiado un gobierno en Chile, es porque cambió un gobierno acá y eso abrió las puertas a que pudiéramos avanzar con una agenda que lleva muchos años esperando”, afirmó.
El embajador definió la coyuntura como una oportunidad para construir una integración práctica, técnica y pragmática, con mecanismos que puedan mantenerse más allá de los cambios de administración.
Comercio, energía y conectividad marcan la nueva agenda bilateral
Uno de los principales compromisos es la modernización del acuerdo comercial vigente desde 1992, con la finalidad de incrementar sustancialmente el intercambio entre ambos países. Piracés consideró que existe un amplio margen para aprovechar las complementariedades económicas, especialmente ante el todavía reducido volumen del comercio bilateral directo.
La conectividad digital también forma parte de esta agenda. El acuerdo contempla un proyecto de fibra óptica internacional que atravesará Bolivia y Santa Cruz, vinculado a la conexión regional del cable submarino Humboldt, con perspectivas de fortalecer la infraestructura y el intercambio tecnológico.
En el ámbito minero, ambos países buscan impulsar la cooperación, generar confianza e intercambiar experiencias sobre el litio, las buenas prácticas laborales y el desarrollo de la pequeña y mediana minería.
La interconexión eléctrica representa otra posibilidad de colaboración. Según el embajador, Chile puede compartir experiencias sobre el aprovechamiento de la energía solar, un campo con oportunidades de desarrollo para ambas naciones.
A estos avances se suma la reactivación del Grupo de Libre Tránsito, orientado a facilitar y acompañar el movimiento de las cargas bolivianas que circulan por territorio y puertos chilenos. El mecanismo también busca responder a desafíos vinculados con la seguridad de las mercancías, el contrabando y el narcotráfico.
“Lo que tenemos que hacer acá es que tenemos que cuidarnos todos juntos”, señaló Piracés, al explicar que la facilitación del tránsito requiere coordinación y responsabilidades compartidas.
El diplomático reconoció que los acuerdos no resolverán automáticamente las diferencias históricas, pero consideró que pueden establecer una dirección para avanzar. “La confianza entre los países se mide, digamos, no en la coyuntura, sino día a día”, sostuvo.
Bolivia puede ampliar sus oportunidades productivas y logísticas
Durante su intervención, Piracés también planteó la necesidad de cambiar la percepción que existe en Chile sobre Bolivia, muchas veces asociada principalmente al altiplano y a las dificultades fronterizas.
El embajador destacó la dimensión productiva, económica y demográfica boliviana, con especial énfasis en Santa Cruz y su contribución a la producción agrícola y las exportaciones.
En ese contexto, mencionó el potencial del puerto de Mejillones, sus conexiones ferroviarias, sus características para operaciones de gran escala y su proyección internacional como una alternativa estratégica para acompañar el crecimiento productivo boliviano.
La importancia de fortalecer la infraestructura portuaria y la cooperación también fue abordada por Carmen Delicia Antelo Natusch, directora de Cooperación y Relaciones Internacionales del Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, quien coincidió en la necesidad de ampliar las oportunidades de desarrollo mediante soluciones para el transporte, el comercio y la salida de la producción hacia los mercados internacionales.
Piracés añadió que Bolivia cuenta con recursos mineros y energéticos relevantes, además de una población joven que representa un activo estratégico para el futuro económico.
Al referirse a las proyecciones demográficas hacia 2050, destacó el crecimiento de la población boliviana en edad de trabajar, frente a una tendencia diferente que experimentará Chile. Esta condición, sostuvo, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la complementariedad entre ambos países.
Las universidades pueden aportar soluciones más allá de las diferencias históricas
El embajador dirigió parte de su mensaje a historiadores, científicos sociales, internacionalistas y estudiantes que participan en el encuentro. Señaló que los gobiernos y representantes diplomáticos no deben imponer interpretaciones oficiales del pasado ni limitar la autonomía de los investigadores.
Sin embargo, consideró que las universidades pueden desempeñar un papel importante en la identificación de oportunidades de cooperación, el análisis de las tensiones históricas y la construcción de propuestas orientadas al futuro.
En particular, invitó a la academia a involucrarse en temas estratégicos como el comercio, la logística y la integración, mediante investigaciones y evidencia que contribuyan a la toma de decisiones.
La reflexión coincidió con las intervenciones de otras autoridades académicas durante la inauguración.
Patricia Viera Salvatierra, rectora de la Universidad Católica Boliviana, destacó la importancia de generar espacios plurales donde prevalezcan la evidencia documental y el pensamiento crítico.
Por su parte, Mónica Arauco Urzagaste, vicerrectora de UTEPSA, subrayó que la investigación compartida y el entendimiento humano pueden contribuir a superar las fronteras que separan a las sociedades.
Óscar Ortiz Antelo, rector de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), resaltó la importancia de realizar el encuentro en Santa Cruz por su papel en la integración y el desarrollo económico.
“No es casual que este encuentro se realice en nuestra ciudad, el centro productivo y el departamento que impulsa el desarrollo económico de Bolivia; un departamento que crece mirando al país, mirando a Latinoamérica y mirando al mundo”, afirmó.
Una relación que también se construye desde el presente
Al cerrar su intervención, Piracés insistió en que las relaciones entre Bolivia y Chile no deben entenderse únicamente como una herencia histórica, sino como un proceso que depende de las decisiones actuales y de la capacidad de sostener compromisos.
“Las relaciones entre nuestros países no son únicamente una herencia de lo que ocurrió antes, sino también son una construcción hacia adelante”, expresó.
El XIX Encuentro de Historiadores, Cientistas Sociales e Intelectuales Bolivia–Chile reúne a representantes académicos e institucionales de ambos países para reflexionar sobre su historia compartida y las perspectivas de sus relaciones.
En ese escenario, el mensaje del embajador fue claro: reconocer las diferencias, ampliar la mirada sobre las capacidades de Bolivia y aprovechar la coyuntura para convertir la voluntad de acercamiento en cooperación efectiva.
Roxana Forteza, directora general del Encuentro, destacó que esta iniciativa académica ha mantenido abiertos espacios de diálogo más allá de las coyunturas políticas y remarcó la importancia de continuar construyendo relaciones y promoviendo el conocimiento mutuo.

