Casa AgroindustriaLa miel de Monteagudo quiere dar el siguiente paso y apunta a nuevos mercados

La miel de Monteagudo quiere dar el siguiente paso y apunta a nuevos mercados

por Staff AM

El Simposio Internacional de Innovación Apícola y la Feria Nacional de la Apicultura Monteagudo 2026 buscarán mostrar que Bolivia puede competir con mieles diferenciadas, investigación y productos con valor agregado. El encuentro reunirá a especialistas de Bolivia, España y Argentina y tendrá como uno de sus ejes la modernización del sector.

La apicultura boliviana busca dejar de ser vista solamente como una actividad de producción de miel y dar un salto hacia la innovación, la investigación y los mercados. Ese es el desafío que plantea el Simposio Internacional de Innovación Apícola (SIIA 2026) y la Feria Nacional de la Apicultura Monteagudo 2026, que se realizarán el 16 y 17 de octubre en Monteagudo, Chuquisaca.

El encuentro reunirá a productores, investigadores y especialistas de Bolivia, España y Argentina, con una agenda centrada en investigación, sanidad, tecnología, producción, innovación y competitividad. La apuesta es que el intercambio de conocimientos contribuya a modernizar la actividad y a generar nuevas oportunidades comerciales para los productores bolivianos.

Yamil Nacif, primer vicepresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), resumió el propósito del encuentro en una frase: “El principal propósito es la modernización de la apicultura nacional”. El dirigente también destacó que la transferencia tecnológica y la participación de especialistas internacionales pueden favorecer la apertura de nuevos mercados nacionales e internacionales.

Monteagudo llega al simposio con una miel que ya fue premiada

El encuentro tendrá como telón de fondo un resultado que refuerza el potencial de la producción de la región. En septiembre, una miel blanca producida por el apicultor Mauro Rivera, de la comunidad Potrero de Monteagudo, obtuvo la medalla de plata en la categoría de Mieles Claras del XVII Congreso Latinoamericano de Apicultura FILAPI 2026, realizado en Mar del Plata, Argentina.

La muestra compitió con más de 200 muestras procedentes de 23 países y se caracteriza por ser una miel monofloral vinculada a la floración de la chilca y el palo zapallo. Su particular color blanco y sus características organolépticas la colocaron entre las producciones destacadas del certamen.

El reconocimiento también refuerza una aspiración expresada por el sector: que la calidad de las mieles chuquisaqueñas pueda convertirse en una puerta hacia mercados internacionales. El Chaco concentra, además, más del 70% de la producción de miel de Chuquisaca, según datos citados por Correo del Sur.

El 45% de la producción nacional estaría en áreas protegidas

Uno de los datos destacados durante la presentación del SIIA 2026 es la relación entre apicultura y conservación. Eduardo Álvarez, presidente de la Cámara Agropecuaria del Chaco Chuquisaqueño, señaló que aproximadamente el 45% de la producción nacional de miel estaría ubicada en áreas protegidas.

Entre las zonas mencionadas figuran la Serranía del Iñao y la Serranía de los Milagros, en el territorio del Chaco chuquisaqueño. Para los productores, esta condición representa una ventaja por la diversidad de flora y especies vegetales que influyen en las características de las mieles.

Ese vínculo entre biodiversidad y producción abre uno de los principales debates del encuentro: cómo aprovechar las condiciones naturales del país sin perder de vista la sostenibilidad y la conservación de los ecosistemas.

Una “apiteca” reúne alrededor de 120 muestras de miel

La innovación también pasa por conocer mejor lo que Bolivia produce. La Federación de Apicultores de Chuquisaca trabaja junto con la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca en una iniciativa denominada “apiteca”, un repositorio que ya reúne alrededor de 120 muestras de miel para su caracterización.

Alain Paniagua, presidente de la Federación de Apicultores de Chuquisaca, explicó que durante el simposio se abordarán temas relacionados con las mieles provenientes de áreas protegidas, la diversidad de mieles especiales y la sanidad apícola.

La caracterización científica puede ser clave para diferenciar las mieles bolivianas según su origen, flora y características, y con ello construir productos con una identidad comercial más definida.

De la miel al propóleo, la cera y los productos transformados

La Feria Nacional de la Apicultura Monteagudo 2026 también buscará mostrar que la cadena productiva va mucho más allá de la miel.

Los productores expondrán propóleo, cera, champús, cremas y otros productos transformados, una diversificación que apunta a generar mayor valor agregado y nuevas oportunidades de ingresos para las familias vinculadas al sector.

Paniagua remarcó que “No sólo tenemos miel, hay otro producto como propóleo, cera y también hay productos ya transformados como champú, crema”, al explicar la variedad de productos que actualmente desarrolla la apicultura chuquisaqueña.

El reto ya no es solamente producir más

El SIIA 2026 llega, por tanto, en un momento en el que la discusión para la apicultura boliviana empieza a cambiar de dirección.

El desafío está en producir con mayor calidad, investigar las características de las mieles, mejorar la sanidad, incorporar tecnología, diversificar la oferta y encontrar mercados dispuestos a pagar por productos diferenciados.

La participación de expertos de España y Argentina busca precisamente acercar experiencias y conocimientos que puedan ser aplicados por los productores nacionales. La CAO considera que esta transferencia tecnológica puede contribuir a fortalecer la competitividad del sector.

El 16 de octubre se desarrollará el Simposio Internacional de Innovación Apícola, mientras que el 17 de octubre se realizará la Feria Nacional de la Apicultura Monteagudo 2026, con la participación de productores que mostrarán mieles de distintas regiones y productos derivados de la colmena.

Así, Monteagudo se prepara para poner en discusión algo que va más allá de una feria: si la diversidad de los ecosistemas bolivianos, la investigación y la innovación pueden convertirse en una ventaja competitiva para llevar la miel nacional hacia nuevos mercados.

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