Bolivia está lista para mostrarle al mundo una nueva forma de contar su historia. Del 28 al 31 de mayo, el imponente Salar de Uyuni será escenario del primer Festival Internacional de Cine en este territorio único, una apuesta que une turismo, cultura, gastronomía e industria creativa bajo una visión que busca proyectar al país hacia nuevas audiencias globales.
La iniciativa es impulsada por Una Gran Nación (UGN) junto a Hidalgo Corporation y el cineasta boliviano Rodrigo Bellott, con el respaldo del Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía. El evento, organizado a través de la plataforma Salar Film Festival (SALARFF), nace como una propuesta de largo plazo para consolidar a Bolivia como un destino internacional de alto valor y convertir al cine en una poderosa herramienta de visibilidad, inversión y desarrollo.
Detrás de esta apuesta hay más de cinco años de trabajo estratégico de Una Gran Nación para fortalecer la industria turística boliviana desde una narrativa distinta, conectando al país con cadenas de valor globales como la cinematográfica y gastronómica.
Los directores de UGN, Martín Vargas Achá y Alejandro Berrendero, explican que el objetivo es construir una narrativa país basada en identidad, orgullo nacional y visión de futuro.
“Desde Una Gran Nación venimos trabajando para proyectar el potencial de Bolivia hacia nuevas audiencias globales. El cine es hoy una herramienta clave para abrir oportunidades reales de inversión y desarrollo”, señalan.

Para ambos, este festival marca el inicio de una nueva etapa en la promoción turística del país, utilizando plataformas culturales capaces de mostrar una Bolivia más potente, aspiracional y conectada con el mundo.
La operación logística estará liderada por Hidalgo Corporation, a través de sus marcas Hidalgo Tours y Hotel Palacio de Sal, cuya experiencia en eventos de gran escala y presencia territorial garantizarán una experiencia de alto nivel en uno de los escenarios naturales más impactantes del planeta.
En el ámbito artístico, Rodrigo Bellott asumirá la dirección creativa del encuentro, apostando por un espacio cinematográfico abierto a la diversidad de miradas, al intercambio de ideas y a la construcción colaborativa.
“El cine es una herramienta poderosa para construir identidad y generar conversación. Este festival busca abrir un espacio donde lo importante sea compartir, crear y reflexionar desde múltiples perspectivas”, destaca Bellott.
Durante cuatro días, el festival reunirá actividades culturales, proyecciones, experiencias inmersivas y activaciones impulsadas por marcas como Corona, Yanbal, Banco Mercantil Santa Cruz y Unifranz, además del respaldo de auspiciadores como Suzuki, Dove, Bagó, Casa Real, Unitel, BOA y Cíclope Studio, con producción integral de Four Group.
También acompañan esta primera edición instituciones clave del ecosistema audiovisual como Asocine, AscineSCZ, Cinemateca Boliviana, Bolivia Lab y Fenavid.
Más allá del espectáculo, SALARFF busca descentralizar la industria audiovisual boliviana, activar economías creativas, fortalecer vínculos con las comunidades que rodean el Salar y consolidar una plataforma sostenible para el cine nacional e internacional.
Bellott sostiene que el festival nace para celebrar todas las dimensiones del séptimo arte.
“Es una celebración donde convergen música, imagen, talento, naturaleza, cultura, gastronomía y turismo. Un espacio para conectar industrias, crear comunidad y construir futuros económicos”, afirma.
Para Una Gran Nación, esta apuesta representa mucho más que un evento cultural. Es parte de una hoja de ruta enfocada en redescubrir la riqueza boliviana, visibilizar su biodiversidad y demostrar que el país tiene talento, creatividad y visión suficiente para posicionarse en el mapa global.
Martín Vargas resume esa visión con una frase que se ha convertido en bandera del movimiento.
“No puedes luchar por lo que no amas, y no puedes amar lo que no conoces”.
Con recursos limitados, pero con una ambición enorme, el primer Festival Internacional de Cine en el Salar de Uyuni busca convertirse en el reflejo de una Bolivia que decide mirarse distinto y proyectarse hacia el futuro.

