Cada 8 de marzo, durante el Día Internacional de la Mujer, el mundo reflexiona sobre los avances sociales, económicos y culturales que han logrado las mujeres. En ese escenario, el emprendimiento femenino se consolida como una de las herramientas más poderosas para impulsar la autonomía económica y abrir nuevas oportunidades de desarrollo.
Entre los modelos que más han crecido en los últimos años destaca la venta directa, un sistema que permite iniciar un negocio con inversión accesible, flexibilidad de horarios y la posibilidad de desarrollarlo al propio ritmo. Este formato se ha convertido en una puerta de entrada para millones de mujeres que buscan independencia financiera sin dejar de equilibrar su vida personal y familiar.
Las cifras lo confirman. Según la World Federation of Direct Selling Associations (WFDSA), en 2024 el sector reunió a 104,3 millones de emprendedores independientes en todo el mundo. De ese total, el 72,1% corresponde a mujeres, lo que equivale a más de 75 millones que eligieron la venta directa como una alternativa accesible y sostenible para generar ingresos.
“La venta directa combina accesibilidad, baja inversión inicial y una flexibilidad que permite a miles de mujeres integrar su vida familiar con la construcción de un negocio propio. Es una oportunidad real de autonomía económica”, explica Marisol Ahumada, Vicepresidenta Regional de Ventas de Herbalife para Centro y Sudamérica.
Un ejemplo que inspira a nuevas emprendedoras
Dentro del sector, empresas globales han impulsado con fuerza el desarrollo del emprendimiento femenino. Una de ellas es Herbalife, presente en 95 mercados y considerada la segunda mayor empresa de venta directa del mundo según el ranking 2025 de Direct Selling News.
En Centro y Sudamérica, más del 70% de su fuerza de ventas de Distribuidores Independientes está compuesta por mujeres, lo que refleja el peso que tiene el liderazgo femenino dentro de este modelo de negocio.
Con más de 45 años de trayectoria, la compañía ha desarrollado un sistema basado en nutrición y bienestar que ha permitido a miles de personas iniciar su propio emprendimiento con acompañamiento, mentoría y capacitación continua.
“Las emprendedoras encuentran una red sólida de mentoría, formación constante y herramientas que aceleran su aprendizaje. Eso les da la confianza y el conocimiento para crecer a su ritmo, tomando decisiones con libertad y claridad”, agrega Ahumada.
Mucho más que ingresos
El impacto de la venta directa va más allá del aspecto económico. Este modelo también impulsa el desarrollo de habilidades clave como liderazgo, comunicación, organización, gestión del tiempo y toma de decisiones.
Estas capacidades fortalecen los negocios que las mujeres construyen, pero también generan cambios positivos en su vida personal y en sus comunidades.
“Nuestro compromiso es crear un entorno donde las mujeres puedan emprender con autonomía, liderar su propio camino e inspirar a otras a creer en su potencial. Cada historia de éxito demuestra que cuando una mujer avanza, todas avanzamos”, concluye Ahumada.

