El Índice de Capital Constructivo (ICC) Bolivia 2026 evaluó a 37 empresas en inversión, integridad e impacto. Aunque la mayoría obtuvo calificaciones altas, el estudio advierte que contar con políticas internas no garantiza su cumplimiento ni resultados verificables.
Las empresas bolivianas están avanzando en transparencia, gobierno corporativo y mecanismos de control, pero todavía tienen un reto pendiente: demostrar que estas herramientas se aplican de manera efectiva y generan resultados concretos.
Esta es una de las principales conclusiones del Índice de Capital Constructivo (ICC) Bolivia 2026, presentado por la Fundación Milenio, con el apoyo del Center for International Private Enterprise (CIPE) y la colaboración académica y técnica de la Universidad Privada Boliviana (UPB).
El estudio evaluó a 37 empresas de distintos sectores económicos mediante tres pilares y 13 indicadores. Para establecer las calificaciones, combinó información financiera, documentos institucionales, fuentes públicas y datos proporcionados por las propias compañías.
Los resultados reflejan un desempeño favorable en buena parte de la muestra. De las 37 empresas evaluadas, 29 alcanzaron 80 puntos o más y 23 se ubicaron en las tres categorías superiores de calificación: AAA+, AAA y AA+. Sin embargo, las puntuaciones también evidencian diferencias en la aplicación de políticas internas, la supervisión de los controles y la capacidad de acreditar resultados.
Muchas de las compañías analizadas ya cuentan con códigos de conducta, políticas internas, canales de denuncia y estructuras de gobierno corporativo. El desafío está en garantizar que estos mecanismos no se limiten a documentos institucionales, sino que funcionen en la práctica.
“Las empresas bolivianas tienen capacidad para invertir, crecer y generar empleo, pero también necesitan fortalecer la confianza de la sociedad. Y esa confianza se construye con transparencia, controles efectivos y resultados verificables”, afirmó Henry Oporto, director ejecutivo de la Fundación Milenio.
El informe plantea que la prioridad no es multiplicar las políticas empresariales, sino asegurar su cumplimiento. Para ello, distingue tres niveles fundamentales de gestión: hacer, documentar y demostrar. La existencia de una norma o procedimiento, por sí sola, no garantiza que se aplique ni que produzca los efectos esperados.
“Empresas mejores contribuyen a la recuperación y el crecimiento de la economía”, subrayó Oporto, al destacar la importancia de fortalecer la gestión empresarial y la confianza como elementos vinculados al desarrollo económico.
Inversión, integridad e impacto, los tres pilares del índice
El ICC Bolivia 2026 analiza el desempeño empresarial desde tres dimensiones que permiten observar tanto la sostenibilidad de las compañías como sus prácticas de gestión y los resultados que generan.
Inversión evalúa la permanencia del capital, la reinversión y la sostenibilidad económica. Integridad examina las prácticas de transparencia, el gobierno corporativo y los mecanismos de control. Impacto considera los resultados económicos, sociales, laborales, ambientales y reputacionales de las empresas.
En la mayoría de las compañías evaluadas, la dimensión de inversión registró las mejores calificaciones. Este resultado forma parte de una medición que busca ampliar la comprensión del desempeño empresarial más allá de los indicadores financieros tradicionales.
La muestra incluyó empresas de banca, seguros, telecomunicaciones, alimentos y bebidas, manufactura, cemento, minería, industria farmacéutica, salud, hotelería y comercio, lo que permitió examinar organizaciones de diferentes actividades económicas.
Qué deben mejorar las empresas para fortalecer la confianza
Entre las principales oportunidades de mejora identificadas, el estudio señala la necesidad de documentar mejor los procesos, establecer responsabilidades claras y garantizar una supervisión efectiva de los mecanismos de control.
También recomienda medir resultados concretos, en lugar de limitarse a registrar actividades realizadas o políticas aprobadas. Este enfoque busca que las empresas puedan demostrar no solo que cuentan con procedimientos, sino que estos se cumplen y contribuyen a mejorar su desempeño.
“El ICC busca aportar información más comparable sobre inversión, integridad e impacto, y contribuir a una conversación pública más informada sobre el papel de las empresas en el desarrollo”, agregó Oporto.
La coordinación del estudio estuvo a cargo de Pablo Mendieta, con el trabajo técnico y académico de Carlos Foronda e Isabel Escobar, de la Universidad Privada Boliviana.
La Fundación Milenio prevé ampliar la participación empresarial en futuras ediciones y consolidar el índice como una herramienta para fortalecer la transparencia y mejorar la gestión de las compañías en Bolivia.
Los resultados dejan una conclusión central para el sector privado: la confianza empresarial no depende únicamente de tener políticas de transparencia y control, sino de demostrar que se cumplen, que son supervisadas y que producen resultados verificables.

