Son las 00:45 del 1 de mayo de 2026 y, por primera vez, hago pública una reseña sobre una película como #ElDiabloVisteALaModa2
Decidí hacerlo aquí porque lo que despertó en mí tras verla trasciende lo cinematográfico: toca de lleno una realidad que vivimos quienes seguimos apostando por el periodismo y la comunicación.
Luego de asistir al estreno y quedar impactado por la magnitud de una obra cinematográfica verdaderamente bien lograda, pensé inmediatamente en dirigirme a muchos de ustedes, con quienes he compartido ideas, proyectos y conversaciones en este espacio.
No quiero revelar demasiado sobre aquello que considero esencial de esta película, pero lo cierto es que en ella se refleja una profunda realidad en la que vivimos los periodistas, los empresarios de la comunicación y por ende los medios. Estamos en un modo de ultra supervivencia más allá de lo que se imaginan.
Para quienes inician en estos tiempos en el periodismo y no conocieron el trabajo raíz; perseguir, indagar, escribir y narrar historias con profundidad y alto valor, es y siempre ha sido la esencia misma de la comunicación, porque antes de la lógica impuesta por las redes sociales, la profundidad y la calidad tenían más peso que la banal carrera por la viralidad.
Para quienes nacimos en esos tiempos, construir un legado es uno de los mayores propósitos del hombre y lograrlo es posible siempre que se cuente con el verdadero apoyo de quienes entienden el valor de tu trabajo.
Me vi reflejado en cada uno de los personajes en cierta medida precisamente por esta supervivencia en la que nos encontramos en la profesión. Tomar decisiones drásticas, adaptarnos a cambios bruscos, hacer concesiones que son un mal necesario, se han convertido en las cartas con las que debemos jugar esta mano para seguir en este camino.
Los medios de comunicación no somos fabricantes del alimento indispensable de cada mañana en las familias, pero nuestros productos son los que consume la gran mayoría del público, muchas veces sin pagar un solo centavo. Y aun así se nos demanda más que a cualquier otro sector de la sociedad.
Amigos, es momento de tomar decisiones para que el periodismo y la comunicación en todas sus disciplinas recuperen el valor estratégico que nunca debieron perder por la inmediatez, la viralidad y los cambios bruscos de la tecnología.
Ustedes nos necesitan, nos lo dicen a diario en sus actividades y eventos. Nosotros también necesitamos el apoyo de todos ustedes para seguir en la noble misión de comunicar, informar e incluso entretener con profesionalismo de calidad.
He tocado muchas puertas para ideas, proyectos, aunque no recibí las respuestas que esperaba. No desisto de seguir en la búsqueda de realizar el proyecto de vida que me plantee en el periodismo al crear mi medio. Sigo apostando por este propósito, la cuestión es, ¿Quiénes están dispuestos a creer también en su necesidad?.
Lo que viene dependerá de quiénes entiendan que comunicar con profundidad sigue siendo una inversión, no un gasto.