Casa GastroTurLa moda boliviana encontró una nueva forma de contar quiénes somos y hacia dónde podemos ir

La moda boliviana encontró una nueva forma de contar quiénes somos y hacia dónde podemos ir

por Staff AM

La primera edición de 591 Hecho en Bolivia reunió diseño de autor, artesanía, gastronomía y cultura en Gustu, en La Paz, con una apuesta que va más allá de exhibir prendas: conectar talento, territorio, identidad y oportunidades para las marcas nacionales.

La creatividad boliviana no solo se mostró, también encontró una nueva manera de relacionarse con el público. Esa fue una de las principales señales que dejó la primera edición de 591 Hecho en Bolivia, una plataforma que reunió durante dos jornadas a diseñadores, artesanos, artistas, chefs, creadores y consumidores alrededor de la moda de autor, la alta gastronomía, el arte y la identidad nacional.

La experiencia se desarrolló el 14 y 15 de agosto de 2026 en el restaurante Gustu, en La Paz, como parte de las celebraciones por el mes aniversario de Bolivia. Pero su importancia estuvo menos en la realización de un nuevo encuentro creativo y más en lo que puso sobre la mesa: la posibilidad de convertir el diseño, los saberes tradicionales y los productos bolivianos en una plataforma de encuentro, circulación y generación de oportunidades.

La pasarela dejó de ser una pasarela

Uno de los momentos centrales de la apertura fue la performance de moda dirigida por Miranda Montealegre, modelo profesional, instructora de pasarela y empresaria boliviana.

La propuesta rompió con el formato convencional. En lugar de concentrar a las modelos sobre una pasarela tradicional, el espacio de Gustu se convirtió en un escenario vivo en el que el público pudo observar las prendas desde diferentes perspectivas, acercarse a sus detalles, texturas y materiales y experimentar el diseño de una manera más directa.

Para Carlos Javier Araoz, diseñador, creador de Hijos de Ramón e impulsor de 591 Hecho en Bolivia, esta intervención permitió que la moda dialogara con la arquitectura, la gastronomía y el ambiente del restaurante.

“La intervención generó una experiencia cercana y permitió que la moda dialogara con la arquitectura, la gastronomía y el ambiente del restaurante.”

La decisión también marcó la intención de la plataforma: no limitarse a mostrar productos, sino construir experiencias alrededor de las historias y procesos que existen detrás de cada creación.

¿Qué tienen en común la moda y la gastronomía?

La alianza con Gustu, referente de la gastronomía boliviana, partió de una idea compartida sobre el territorio, la biodiversidad, los productos nacionales y los saberes tradicionales.

Para Coral Ayora, chef y gerente general de Gustu, la iniciativa adquirió un significado particular después de los más de 50 días de bloqueo que vivió La Paz.

“En Gustu siempre apoyamos a lo nuestro, a Bolivia. Esta iniciativa nació luego de los más de 50 días que La Paz estuvo bloqueada. Estamos seguros de que la cocina y el diseño hablan un mismo lenguaje cuando se inspiran en nuestro territorio, nuestra biodiversidad y nuestras tradiciones.”

La conexión entre ambas industrias estuvo presente también en el showroom. El encuentro permitió entender que tanto un plato como una prenda, una joya o una pieza artesanal pueden funcionar como vehículos para contar una historia sobre Bolivia.

“La gastronomía y el diseño comparten un mismo propósito: contar la historia del país desde sus productos, sus saberes y su cultura. En el showroom encontramos esa diversidad boliviana”, enfatizó Ayora.

El valor también está detrás de cada pieza

Uno de los elementos más relevantes de 591 Hecho en Bolivia fue el contacto directo entre creadores y público.

Los propios diseñadores estuvieron presentes para explicar sus marcas, compartir sus procesos y hablar sobre los materiales y técnicas utilizados en sus propuestas. De esa manera, el consumidor pudo conocer no solo el producto terminado, sino también el trabajo que existe detrás de cada pieza.

El showroom registró una respuesta favorable y concretó ventas, una señal de que este tipo de espacios puede cumplir una doble función: acercar la creación boliviana al público y convertirse en un canal de circulación y comercialización para las marcas.

La apuesta adquiere mayor relevancia cuando se observa la cadena que existe detrás de una prenda, una joya o un accesorio. Diseñadores, artesanos, productores, proveedores y comunidades forman parte de un ecosistema que puede beneficiarse de una mayor demanda por productos nacionales.

En ese contexto, el uso de materiales bolivianos y la recuperación de técnicas ancestrales no representan únicamente una decisión estética. También pueden contribuir a preservar conocimientos, fortalecer cadenas productivas y generar oportunidades para artesanas, artesanos y comunidades de distintas regiones.

El diseño aparece así como una herramienta capaz de unir identidad, innovación, economía creativa y desarrollo local.

Dieciséis miradas distintas sobre Bolivia

La primera edición reunió 16 propuestas que abordaron desde distintas perspectivas la relación entre diseño, territorio e identidad.

Hijos de Ramón, fundada por Carlos Javier Araoz y Fernando Justiniano, reinterpreta la identidad del oriente boliviano mediante fibras naturales, técnicas artesanales y procesos colaborativos con comunidades locales. Su trabajo también ha llegado a escenarios internacionales.

Shalé, de las hermanas Alexia y Shadia Sauma, desarrolla prendas de autor, colecciones cápsula y piezas con identidad propia, combinando técnica, sensibilidad artesanal y una mirada independiente sobre la moda.

Acmé, de Carla Acosta, plantea una mirada diferente sobre el denim desde Bolivia. Su propuesta incluye jeans y prendas de mezclilla sustentables, sin género y de producción local, bajo una lógica de diseño consciente.

Sonndo, de Nelson y Fernando Martínez, apuesta por una estética audaz, cosmopolita y futurista, marcada por la combinación y superposición de texturas. La marca también produce prendas para empresas de diferentes escalas, adaptadas a sus identidades y necesidades.

Folk de los Pueblos, creada por Isabel Álvarez, combina técnicas artesanales, materiales tradicionales y diseño contemporáneo. Sus piezas se inspiran en la cosmovisión y la vida cotidiana boliviana y se desarrollan mediante colaboración directa con artesanas y artesanos.

L’ancestra, fundada en 2021 por la paceña Danea Vacaflor, propone una alta moda ecológica, social y cultural que busca revalorizar saberes ancestrales y conectarlos con una visión contemporánea.

Churka Design, de María José Sarabia, desarrolla joyería de autor en plata y piedras semipreciosas, combinando creatividad, identidad y una estética contemporánea con reconocimiento nacional e internacional.

Ana Palza, diseñadora y artesana boliviana, es reconocida por su trabajo de revalorización de la vestimenta tradicional de la chola paceña y de la mujer andina contemporánea. Su propuesta combina folklore, alta costura y joyería de vanguardia.

Alma de Monte nace del territorio y del trabajo de mujeres artesanas de comunidades chiquitanas, guaraníes y Weenhayek. Sus piezas utilizan materias primas del bosque y saberes ancestrales para crear diseño con identidad, preservar cultura y biodiversidad y generar oportunidades comunitarias.

Indimbo, desde el Chaco boliviano, transforma saberes ancestrales del pueblo guaraní en piezas elaboradas a mano por mujeres de Charagua Iyambae. Su propuesta vincula diseño, identidad, conservación y desarrollo comunitario.

Gabriel Habitum Salvator (GHS) es la propuesta conceptual de diseño de autor de Gabriel Monje. Su trabajo fusiona moda experimental contemporánea y cultura andina, tomando como referencia principios rituales y explorando nuevas interpretaciones de la identidad mediante la producción artesanal.

Candelaria Atelier desarrolla una propuesta inspirada en el concepto de linaje. Sus colecciones, de estética bohemia, romántica y atemporal, recuperan historias y legados mediante confección artesanal, materiales nobles y atención al detalle.

Roca Studio, desde La Paz, tiene al upcycling como eje. La marca transforma denim y paño en piezas únicas mediante procesos artesanales, resignificando materiales con historia para convertirlos en propuestas contemporáneas y conscientes.

San-Ta Chiripa, fundada en 2018 por Alejandra Sandoval, se especializa en prendas exteriores y abrigos de alta gama elaborados con baby alpaca, lana, seda, lino y algodón. Su propuesta se inspira en el slow fashion y el concepto de lujo silencioso.

APTO High Quality Bolivian Fashion, con trayectoria desde 1989, desarrolla moda y marroquinería con cuero natural, cuero de llama y fibras de camélidos. Su propuesta incluye prendas, carteras, maletines y accesorios artesanales, con énfasis en elegancia, calidad y durabilidad.

Carmen Camacho, diseñadora originaria de Sucre y referente de la moda boliviana, fusiona alta costura con tejidos ancestrales de las culturas de Chuquisaca y el norte de Potosí. Utiliza fibras e hilados ecológicos de alpaca, llama y oveja y promueve el comercio justo y la valorización de los saberes textiles.

La siguiente edición ya está en el horizonte

El resultado de esta primera experiencia apunta a una conclusión más amplia: el ecosistema creativo boliviano necesita espacios que no solo exhiban talento, sino que conecten a los creadores con consumidores, empresas e instituciones.

Ese es precisamente el camino que pretende seguir 591 Hecho en Bolivia.

“Cumplimos con la generación de oportunidades de encuentro entre el talento nacional y el público. Pronto realizaremos una siguiente edición en otro departamento”, adelantó Carlos Javier Araoz.

La próxima edición llevará la plataforma fuera de La Paz y abre la posibilidad de ampliar la conversación sobre cómo el diseño boliviano puede circular dentro y fuera del país.

Más que una pasarela o un showroom, 591 Hecho en Bolivia deja una señal sobre el potencial de la economía creativa nacional. Cuando diseño, gastronomía, artesanía, cultura y territorio se encuentran, la identidad deja de ser únicamente un elemento del pasado y puede convertirse también en una herramienta para innovar, generar oportunidades y proyectar a Bolivia.

También te puede gustar