Noventa años no se celebran todos los días y en el caso de INTI, el aniversario llega acompañado de una transformación que refleja su crecimiento, su escala industrial y su proyección internacional.
La compañía farmacéutica boliviana presentó una renovación integral de su identidad visual en un momento clave de expansión sostenida, consolidándose como uno de los referentes del sector en el país. Este cambio no es solo estético, sino una forma de comunicar el lugar que hoy ocupa en la industria, respaldado por innovación constante, inversiones estratégicas y un portafolio que supera los 1.500 productos.

La nueva imagen mantiene elementos históricos como el color rojo, pero redefine su símbolo central con un sol moderno que proyecta una presencia más amplia e inclusiva. La evolución del tradicional sol inca hacia un lenguaje contemporáneo busca reforzar valores como cercanía, calidad y confianza, alineados con una marca que hoy llega a todo el territorio nacional y se proyecta hacia la región.
La presentación se realizó en eventos conmemorativos en La Paz y Santa Cruz, donde la empresa repasó su trayectoria y su proceso de transformación. Su gerente general, Hugo de Grandchant, explicó que este cambio no implica dejar atrás su esencia, sino asumir con claridad la dimensión alcanzada por la organización, que hoy opera en los nueve departamentos y ha logrado cruzar fronteras.
En paralelo, INTI avanza en su expansión internacional con el ingreso al mercado paraguayo, sumándose a destinos donde ya tiene presencia como Alemania y Perú. Este crecimiento refuerza el posicionamiento de la industria farmacéutica boliviana en escenarios cada vez más competitivos.

Desde el directorio, Dirk Schilling destacó que la compañía ha contribuido a que los medicamentos producidos en Bolivia sean reconocidos por su calidad y eficacia, tanto a nivel nacional como internacional, consolidando una etapa de mayor desarrollo científico y tecnológico.
A nivel operativo, la empresa ha ejecutado inversiones que superan los 129 millones de bolivianos, enfocadas en ampliar su capacidad productiva y logística. Entre los hitos recientes destacan la modernización de su planta en El Alto, la implementación del Centro de Distribución INTIBOL y la inauguración del Museo INTI, espacios que fortalecen tanto su operación como su vínculo con la historia de la marca.
En innovación, la compañía continúa ampliando su portafolio con desarrollos en diversas líneas terapéuticas. Entre ellos resalta STATERA, una línea de alta especialidad, además de nuevos suplementos nutricionales y mejoras tecnológicas en la producción de medicamentos, incluidos antibióticos y soluciones hospitalarias.
INTI también apuesta por fortalecer el ecosistema de salud desde la comunicación. Un ejemplo es el Premio a la Excelencia Periodística en Salud “Christian Schilling”, que en tres versiones ya ha reunido más de 200 trabajos, impulsando estándares de calidad en la cobertura informativa del sector.
En el ámbito organizacional, la compañía genera más de 4.000 empleos directos e indirectos, con un dato relevante en equidad: el 52 % de sus cargos de liderazgo están ocupados por mujeres. Este enfoque ha sido reconocido por ONU Mujeres, junto a la Fundación Iguales, y también por Great Place to Work, que la ubica entre las mejores empresas para trabajar en Bolivia dentro de su categoría.
A sus 90 años, INTI deja claro que su evolución va más allá de una nueva imagen. La compañía reafirma una estrategia basada en sostenibilidad, innovación y calidad, proyectándose como un actor clave en el futuro de la industria farmacéutica en Bolivia y la región.

