Casa EconomíaAnálisis del IBCE sobre la economía boliviana: De la estanflación en 2025 hacia la estabilidad y crecimiento en 2026

Análisis del IBCE sobre la economía boliviana: De la estanflación en 2025 hacia la estabilidad y crecimiento en 2026

por Staff AM

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) ha descrito el cierre de la gestión 2025 como un período marcado por una crisis multidimensional, que consolida 11 años de déficit fiscal y tres años consecutivos de déficit comercial. Entre los principales problemas destacan la escalada del dólar, que impulsó el aumento de precios y costos; la erosión del poder adquisitivo de los salarios; el crecimiento de la pobreza; el auge del desempleo informal, y una economía atrapada en estanflación (combinación de recesión e inflación). Esto se refleja en la caída del PIB en un 2,4% durante el primer semestre y una inflación cercana al 20%, un nivel no visto en cuatro décadas, remontándose a la hiperinflación de la era UDP en los años 80, considerada la peor crisis económica en la historia del país.

En palabras del gerente general del IBCE, Gary Rodríguez, al evaluar el año: “No debemos perder la esperanza de mejores días; si bien el 2026 se presenta desafiante, sobre la base de las medidas del D.S. 5503, todos los bolivianos deberíamos unirnos en un solo haz de voluntades para que, en un trabajo conjunto, con una visión de largo plazo y responsabilidades compartidas público-privadas, se puedan dar las mejores condiciones para invertir, producir y exportar mucho más, a fin de crecer sostenida y sosteniblemente, que es la forma ideal de cómo Bolivia podrá superar esta crisis, no será fácil, pero es deseable, posible y realizable, si es que hay la voluntad política para hacerlo”.

Causas principales de la crisis económica

Rodríguez identificó múltiples factores que contribuyeron a esta situación crítica: bloqueos de carreteras que interrumpieron la logística; escasez de combustibles afectando a los sectores productivo, comercial y de servicios; avasallamientos que generaron inseguridad en el agro; la cotización del dólar alcanzando hasta Bs20 en el mercado paralelo; restricciones a las exportaciones; contrabando tanto de entrada como de salida de productos; aumento generalizado de precios y costos de producción; falta de autorización para el uso pleno de biotecnología en la agricultura; alta incertidumbre debido al contexto electoral; ausencia de políticas de incentivo al empresariado, y burocracia que obstaculiza procesos de inversión, producción y exportación.El ejecutivo del IBCE agregó que, “si bien el abastecimiento de combustibles ha mejorado, dista mucho de ser normal y aunque la baja del dólar parece una buena noticia, tal situación complica al sector exportador que pierde competitividad por los costos internos incrementados que no han bajado, en tanto que el sector importador enfrenta el problema de altos stocks adquiridos a un dólar caro, mientras el contrabando aumenta -gracias a un dólar más barato- quitando espacios en el mercado al comercio legal y formal”.

Reconocimiento al D.S. 5503 y desafíos pendientes

Rodríguez valoró positivamente las iniciativas del Gobierno para abordar urgencias como el suministro de combustibles y dólares, la estabilización económica y las medidas de austeridad para reducir el déficit público, materializadas en el paquete del Decreto Supremo 5503 del 17 de diciembre. Esta norma busca remover obstáculos a la inversión nacional y extranjera, y fomentar sectores clave como minería, hidrocarburos, agroindustria y turismo.No obstante, el gerente del IBCE subrayó que las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia permanecen en niveles críticos en términos de dólares líquidos, representando uno de los mayores desafíos. Aunque hay expectativas en la aprobación de créditos por la Asamblea Legislativa o compromisos como el de la CAF, Rodríguez insistió en que la solución de fondo pasa por potenciar las exportaciones como principal generador de divisas, junto con la atracción de Inversión Extranjera Directa y la repatriación de capitales fugados, afectados por factores como impuestos eliminados recientemente y la incertidumbre política del año.

Cómo fortalecer las reservas internacionales

Sobre la necesidad de aumentar el flujo de dólares para robustecer las RIN, Rodríguez enfatizó cinco vías posibles:

1) Incrementar las exportaciones; 2) Reducir las importaciones; 3) Atraer capitales privados del exterior; 4) Aumentar el endeudamiento internacional; y 5) Recibir donaciones en dólares.

Analizando cada una, señaló: “1) Nadie regala dólares hoy en día, cada país tiene sus propias necesidades; 2) El endeudamiento tiene un límite, además, Bolivia está muy endeudada internacionalmente; 3) Los capitales externos y capitales nacionales en el exterior no vendrán mientras no mejore el entorno para la inversión, lo que lleva tiempo; 4) Bajar la importación no es posible, ya que más del 80% son insumos, combustibles, equipos de transporte y bienes de capital necesarios para producir bienes y servicios para el mercado interno y la exportación; 5) Nos queda, entonces, la gran tarea de exportar más, dar las mayores facilidades para exportar como locos, como si de ello dependiera nuestra vida, siendo que, de ello depende la estabilidad y el crecimiento del país, además, la generación de empleos dignos e ingresos para la ciudadanía”.

Balance del comercio exterior

Hasta octubre de 2025, Bolivia acumuló un déficit comercial de 521 millones de dólares, con exportaciones por 7.670 millones e importaciones por 8.191 millones, marcando el tercer año consecutivo en rojo.

En exportaciones, se observa una dualidad: el valor creció un 3%, pero el volumen cayó un 9%, indicando que el avance se debe principalmente a precios más altos, no a mayores cantidades vendidas.Las exportaciones no tradicionales alcanzaron 2.343 millones de dólares (31% del total), con aumentos en valor (+5%) y volumen (+6%), impulsadas por productos agropecuarios, agroindustriales y manufactureros de alta intensidad laboral. En cambio, las tradicionales sumaron 5.292 millones, con un leve incremento en valor (+2%) pero una drástica caída en volumen (-18%), explicada por el colapso en hidrocarburos (-34%), parcialmente compensado por el alza en minerales (+15%).

Las importaciones totalizaron 8.191 millones, estables en valor pero con un aumento en volumen (+17%). Alrededor del 83% correspondió a insumos, combustibles, bienes de capital y equipos de transporte, subrayando la dependencia externa para la producción. Proyectando el cierre de 2025, el IBCE estima exportaciones cercanas a los 9.000 millones de dólares, importaciones por cerca de 10.000 millones, y un déficit que podría superar los 845 millones del año anterior.

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