Una investigación del Observatorio Universitario de Igualdad de Género comparó datos de diez universidades en 2016 y 2026. La participación femenina creció en los principales cargos académicos y en la docencia, aunque sigue concentrada en determinadas áreas de formación.
La presencia de mujeres en los principales espacios de decisión de las universidades de Santa Cruz creció durante la última década, pero ese avance todavía convive con profundas diferencias en la elección de carreras. Así lo revela una investigación del Observatorio Universitario de Igualdad de Género (OUIG), que comparó la participación de mujeres y hombres en diez instituciones de educación superior entre 2016 y 2026.
Los resultados del estudio, titulado Reconfiguración de la educación superior en universidades de Santa Cruz de la Sierra (2016–2026): participación de mujeres y hombres en el liderazgo, la docencia y la formación universitaria, se presentaron oficialmente el 8 de octubre en la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), en el marco de las actividades por el Día de la Mujer Boliviana, conmemorado cada 11 de octubre.
La investigación analizó la matrícula estudiantil, el liderazgo institucional, la docencia, las áreas del conocimiento y la participación femenina en las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). El trabajo reunió información de diez universidades, una pública y nueve privadas, para identificar los cambios registrados entre ambas mediciones.
Más mujeres en los cargos de liderazgo universitario
Uno de los avances más significativos se observa en los puestos de dirección. La proporción de mujeres en los rectorados pasó del 25% en 2016 al 50% en 2026. En los vicerrectorados, el incremento fue aún mayor: de un 14,3% a un 62,5%.
La participación femenina también aumentó en la docencia universitaria. Entre los profesores a tiempo completo, pasó del 41,3% al 53,7%, mientras que entre los docentes por hora subió del 34,7% al 44,1%.
En la matrícula estudiantil, el cambio fue más moderado. Las mujeres representaban el 49,91% del total en 2016 y alcanzaron el 51,92% en 2026. Las cifras muestran que, aunque la composición general del estudiantado cambió poco, la participación femenina avanzó de manera más marcada en determinados espacios de liderazgo y enseñanza.
Durante la bienvenida al evento, el rector de la UPSA, Oscar Ortiz Antelo, destacó la importancia de generar información basada en la realidad local y en la colaboración entre instituciones académicas.
“Porque lo que medimos podemos comprenderlo mejor. Y lo que comprendemos mejor nos permite tomar mejores decisiones”, afirmó, al señalar la responsabilidad de las universidades de investigar las transformaciones sociales y aportar conocimiento para comprenderlas.
Las diferencias se mantienen en las áreas de formación
El crecimiento de la participación femenina no se refleja de la misma manera en todas las disciplinas. En 2026, las mujeres representan el 88,63% de la matrícula en Educación, el 71,27% en Humanidades y Ciencias Sociales y el 68,71% en Salud.
En el otro extremo, su participación alcanza el 20,19% en Ingeniería y Tecnología y el 31,75% en Ciencias Agrícolas y Ambientales.
Las diferencias son todavía más pronunciadas en determinadas carreras técnicas. Las mujeres representan el 3,27% de la matrícula en Mecánica y Automotriz, el 5,16% en Electromecánica, el 9,36% en Electrónica y el 14,39% en Sistemas.
Sin embargo, su presencia supera el 50% en otras especialidades, como Ingeniería Ambiental e Ingeniería de Alimentos. Esta diversidad de resultados muestra que la participación femenina en las áreas STEM no es uniforme y que las diferencias varían considerablemente según la carrera.
El fenómeno se relaciona con la denominada segregación horizontal, que describe la distribución desigual de mujeres y hombres entre campos de estudio y especialidades profesionales.
Por ello, el desafío para las universidades no se limita a incrementar la matrícula femenina. También implica comprender por qué determinadas carreras concentran una mayor participación de mujeres u hombres, qué oportunidades ofrece cada área y qué factores podrían influir en las decisiones de formación.
Una mirada que también considera la realidad de Santa Cruz
El estudio incorpora una perspectiva territorial que toma en cuenta la importancia de las actividades agroproductivas en Santa Cruz. No obstante, sus resultados no establecen una relación causal entre la estructura económica regional y la elección de carreras universitarias.
En cambio, plantean nuevas preguntas sobre la posible interacción entre los contextos sociales, institucionales y territoriales y las decisiones educativas de mujeres y hombres.
Mary Cruz de Urioste Vidaurre, integrante del Departamento de Asesoría y Bienestar Estudiantil de la UPSA, fundadora y primera presidenta del Observatorio y responsable de presentar los resultados, destacó la necesidad de analizar las distintas dimensiones de la vida universitaria para comprender los cambios registrados.
“Si nos quedamos solo con los progresos, perdemos toda la historia”, señaló, al explicar que las cifras generales pueden ocultar diferencias relevantes cuando se examinan los cargos, las áreas de formación y las particularidades de cada institución.
Por su parte, Natalia Rivera, de la Universidad Domingo Savio y presidenta del Observatorio Universitario de Igualdad de Género, resaltó el valor de la cooperación entre las casas de estudio y la posibilidad de utilizar los resultados como punto de partida para nuevas reflexiones.
“Desde el Observatorio animamos a cada una de las casas de estudio superior a que tengamos hoy una mirada diferente, una mirada más empática”, expresó, al referirse a la necesidad de continuar transformando la educación superior mediante la investigación, la docencia, la gestión y la extensión.
Qué muestran los datos y cuáles son sus límites
La investigación se basa en dos mediciones, correspondientes a 2016 y 2026. Por tanto, permite comparar los resultados de ambos años, pero no reconstruye la evolución registrada entre esos periodos ni determina las causas de las diferencias identificadas.
Además, sus conclusiones se limitan a las diez universidades que participaron en el estudio y no representan necesariamente al conjunto de las instituciones de educación superior de Santa Cruz.
El Observatorio Universitario de Igualdad de Género de Santa Cruz fue creado oficialmente el 8 de marzo de 2016 con el propósito de promover el trato igualitario en la comunidad universitaria y su entorno.
Actualmente, reúne a 14 universidades: UCB, UPDS, UDI, UEB, UTEPSA, NUR, UDABOL, UNE, UNO, UAGRM, EMI, UNIFRANZ, UNIBETH y UPSA. Sin embargo, cuatro de ellas —UDABOL, UNO, EMI y UNIBETH— no participaron en la investigación sobre la reconfiguración de la educación superior entre 2016 y 2026.
A diez años de su primera medición, los resultados del OUIG aportan evidencia para orientar futuras investigaciones y decisiones institucionales sobre igualdad de género en las universidades.
La principal conclusión va más allá del crecimiento de la matrícula femenina o de su presencia en los cargos directivos. Para comprender los avances y los desafíos de la igualdad en la educación superior, también es necesario identificar dónde están las mujeres, qué posiciones ocupan y en qué áreas del conocimiento se están formando.

